Aunque la historia de las islas es relativamente reciente, el primer descubrimiento (documentado) de las mismas ha quedado oculto, sin darle más importancia que el de un fortuito encuentro por parte de este obispo llamado fray Tomás de Berlanga (fraile dominico que realizó estudios de geografía, náutica y ciencias naturales. Marchó destinado a América, donde llegaría a ser obispo de Panamá), en su camino a entrevistarse con los conquistadores Francisco Pizarro y Diego de Almagro hacia el recién conquistado Perú. Las Islas Galápagos fueron descubiertas accidentalmente el 10 de marzo de 1535.
Según Berlanga, las islas no albergaban agua ni alimentos para saciar la sed y el hambre de la tripulación, pero estaban habitadas por muchas iguanas, lobos marinos, tortugas y “galápagos» tan grandes que llevaban cada uno un hombre encima…”. Y ahora nos preguntamos: ¿a qué isla llegaron?, analizando las corrientes descritas en sus cartas al Rey Carlos I, la primera isla a la cual arribó, era la que hoy se denomina Española (también llamada Hood), y muy posiblemente llegaron con la embarcación entre los puntos geográficos de bahía Gardner y Punta Cevallos, que quedan en el noreste de la isla.
En cuanto a las iguanas se supone se refiere a las marinas, que él debía conocer, a las que describió como «pequeños diablillos que resguardan las puertas del infierno» por su color negro y figura atemorizante; pues seguidamente describe a “los galápagos”- vocablo Voz tomada probablemente de un hispánico pre-romano calappacu que se documenta por primera vez, con la acepción ‘reptil acuático o semi-acuático con el cuerpo cubierto por un caparazón duro, generalmente abombado, que protege sus órganos internos- es decir, a las tortugas gigantes “que llevaba cada uno un hombre encima”. Otro punto de vista y examinando el término “galápago” y su etimología, nos encontramos con dos acepciones, el que corresponde a una silla de montar femenina y al de una especie de tortuga, cuyo caparazón también tiene la forma aplanada, pero que no alcanza dimensiones de más de 20 centímetros. Es decir, y nos podemos preguntar: ¿le recordaban los llamados galápagos a una silla de montar femenina, o bien a esos pequeños quelonios que posiblemente él conocía? No obstante, fue tal la trascendencia que tuvo la denominación del galápago descrito por Fray Tomás, que las tortugas gigantes, hoy en día se las distingue entre las de “caparazón de cúpula o domo” y las de “caparazón de montura o silla de montar”.
A partir de la llegada de Fray Tomás, las Galápagos han sido colonizadas de forma esporádica, sirviendo de “despensa” a los bucaneros que abastecen sus bodegas con las grandes tortugas que poblaban en gran cantidad aquellas islas y que, como pueden vivir estos quelonios largos periodos sin comer ni beber, eran transportados vivos a los barcos, y suministraban carne fresca. Fue sobre todo a partir del siglo XVIII cuando se empezaron a estudiar asentamientos y la posible explotación de las Galápagos, pero no fue hasta el siglo XIX cuando se instalaron diferentes colonias. En 1832 se reclamó la soberanía de las Galápagos para el gobierno ecuatoriano, denominándose “Archipiélago del Ecuador”. Fue en 1959 cuando se creó el Parque Nacional Galápagos y en 1978 la UNESCO declaró las islas como Patrimonio Natural de la Humanidad. Oficialmente recibe el nombre de Archipiélago Colón. se ubicó en el primer lugar de esta lista selecta de destinos, por contar con un ecosistema único, en el que los visitantes pueden experimentar de cerca la relación con la vida silvestre, también descubrir la impresionante vida submarina que pueden disfrutar con la práctica de snorkel junto a lobos y tortugas.
¡Permítanos ayudarlo a re-descubrir ésta maravilla natural y laboratorio de la evolución!